Sobre MARÍA

sOBRE mí

Tuve una reacción química en la primera clase de yoga a la que asistí hace más de veinte años. Supe enseguida que aquella maravilla había llegado para quedarse, y que sin duda, se convertiría en uno de los principales aspectos de mi vida. Y tanto fue así, que cambié mi trabajo como estilista y decoradora, la ciudad en la que vivía y en general todo mi mundo, para dedicar gran parte de mi tiempo a la práctica, el estudio y la enseñanza del yoga.


Mi formación llega de ámbitos diversos, lo que me permite dirigir mi trabajo con amplitud, profundidad y mucha creatividad.


En 2009 empecé mi primera formación como profesora certificada por la Yoga Alliance, estudiando las bases tradicionales y fundamentos del Hatha yoga. Tras esa primera formación, siguieron otras de Vinyasa Flow, yoga restaurativo, Yin, yoga para niños, trabajos de anatomía experimental, pranayama, y otras muchas técnicas que me apasionan y que aún sigo estudiando y de las que me sigo nutriendo cada día.


Mi amor por el movimiento, por la quietud, por las sensaciones, la poesía y la naturaleza, se ven reflejadas en mi manera de entender la vida, de acompañar a mis hijos y por supuesto en mi práctica personal y en la enseñanza hacia mis alumnos.

Mujer con blusa roja levantando los brazos contra un paisaje montañoso nublado.
Una persona vestida de negro realiza una postura de arco de yoga contra una pared de piedra

¿Seguimos conectad@s? Te espero en mis redes.

“Aun siendo alumna novata, he conseguido grandes progresos en estos meses: mayor movilidad en la espalda y cadera (que tanto me estaban dando la lata). He ganado fuerza en la musculatura de los hombros y los brazos. Mayor flexibilidad en músculos que estaban acortados, como los isquiotibiales. No solo me está ayudando a nivel muscular, los ejercicios respiratorios me ayudan a tomar conciencia del momento presente. Solo escuchar la delicadeza con la que María explica los ejercicios ya es terapéutico. Gracias, María ”

 - Lorena Fernández